
En el bolso de viajes del mandatario de la Casa Blanca, Barack Obama, en el compartimiento supremo, no faltó el estandarte inexcusable: la demagogia.
Tal ha sido su retórica en su reciente periplo por Brasil, Chile y El Salvador. “El derecho de los pueblos a decidir su futuro” (Cuba incluida, por supuesto) devino slogan de la tourneé.







a” mundiales sobre la “kill list” de Obama. En el que la “kill list” no es una película de Quentin Tarantino que podría disfrutar cómodamente el presidente de los EE.UU. sentado en un sillón de la Sala Oval de la Casa Blanca.